Cabracho (Scorpaena scrofa)

Algunos buceadores lo llaman cabracho, otros rascacio rojo, otros escorpena… pero le pongas el nombre que le pongas, la verdad es que este pez acorazado de la familia de los escorpénidos resulta totalmente inconfundible (siempre y cuando no esté camuflado, claro. En ese caso, puede que lo confundáis con una roca).

El cabracho es un individuo robusto y solitario de tamaño nada desdeñable (30-50 cm. de longitud) que reniega de los clichés asociados a “los pececitos”: pasa de ir en bancos, pasa de los tonos azules y plateados, pasa directamente hasta de nadar… lo que verdaderamente le gusta al cabracho es posarse *ploch* sobre una roca, mimetizarse con ella y dejar que pasen las horas hasta que caiga la noche y llegue el momento de alimentarse. Entonces el cabracho se despereza y… *ploch* sigue despanzurrado sobre la roca, a la espera de que el efectivo camuflaje  ponga al alcance de su bostezante bocaza algún góbido o crustáceo despistado. El cabracho no es un tipo atlético, pero le va bien.

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Éste es el plan (Fotografía de Javier Atero)

En cuanto a su morfología, podríamos definir a este pez como “duro y espinoso”. Al igual que la mayoría de los escorpénidos, el cabracho posee una gran cabeza cubierta de espinas y apéndices dérmicos, una gran boca, unos grandes ojos de color rojizo y una imponente dorsal compuesta por hasta 12 radios llenos de veneno, lo que le ha valido el sobrenombre de “pez escorpión”. Como a veces los cabrachos se entierran en la arena, poner un pie descalzo sobre su espina dorsal puede ser una sorpresa muy, pero que muy dolorosa.

En cuanto al color, es bastante indefinido, aunque a rasgos generales predominan los tonos moteados rojos, pardos y rosáceos, llenos de texturas y rugosidades. Además, como es un tipo tan sedentario tiende a cubrirse de algas, por lo que muchas veces es difícil distinguirlos de las rocas donde se acoplan. El moteado, la textura rugosa y las algas colgando le dan al pobre cabracho un aspecto tan desastrado que en Asturias también le conocen como “tiñosu”. De hecho el nombre de cabracho procede del euskera “itxaskabra”, que significa “cabra de mar”. Menos mal que al cabracho le da igual todo, siempre y cuando le dejes tranquilo sobre su roca.

Para terminar, debemos añadir que este pez es feo por fuera…¡pero rico por dentro! El cabracho es uno de los platos estrella de la gastronomía española, protagonista del célebre pastel de cabracho, el “suquet de peix” catalán y el magnífico arroz caldero cartagenero. ¡Que aproveche, nudibranquios!

Atención: Para aprender a diferenciar entre el cabracho y sus primos pequeños, el rascacio y la escórpora, no os perdáis este didáctico artículo de Buceo Ibérico. ¡Es más fácil de lo que parece!

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