Coral estrellado (Astroides calycularis)

Cual estrellita de Belén, este coral de llamativo color naranja ilumina los rincones oscuros del mar y tapiza los desplomes de las rocas con su manto de luz.
El coral estrellado está formado, como todos los antozoos, por una comunidad de pólipos bien avenidos. Estos pequeños pólipos, de apenas 2 cm. de diámetro, son como pequeñas estrellitas cuyos cortos tentáculos están cargados de células urticantes. Unidos en comunidad, los corales estrellados pueden alcanzar los 10 cm de altura y los 30 de longitud, una auténtica manta viviente. ¡La unión hace la fuerza!

GRANADA NATURAL Astroides calycularis

El coral estrellado pertenece a la famosa familia de los corales madreporarios, encargados de generar las barreras o arrecifes que tan importantes son para el ecosistema de nuestro planeta. Como todos los corales pétreos, el coral estrellado construye un esqueleto calcáreo poroso denominado polípero, con forma de copa o cáliz, sobre el que se abre la corona de tentáculos
El coral estrellado, al igual que sus hermanas celestes, rehuye la luz y sólo puede verse de noche o en zonas oscurecidas. Por ello es frecuente que habiten en fondos rocosos con recovecos sombríos, en grutas, entradas a cuevas, desplomes verticales o paredes sombreadas… y nunca bajo la incidencia de los rayos solares. ¡Por todos es sabido que donde hay sol, no puede haber estrellas! Alcanzan la profundidad de 30 metros con lo que son asequibles para la mayoría de buceadores.

Astroides calycularis – EL LITORAL DE GRANADA

Los andaluces y los murcianos tienen la suerte de tener a esta estrellita cerca, ya que sólo aparece en el litorial del sureste mediterráneo. Sin embargo, el aumento de la temperatura de este mar tan maltratado está provocando que el coral estrellado se empiece a desplazar lentamente hacia las aguas más frescas del Mediterráneo
¡Atención!: en el Cantábrico tenemos un pequeño coral muy parecido al andaluz, el Balanophyllia regia o coral estrella dorada (¡toma ya, a navideños no nos gana nadie!). Se asemejan en forma, color y tamaño, pero el cantábrico posee unos tentáculos casi transparentes, con motitas rojizas o doradas como espumillón.

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