Tres colas (Anthias anthias)

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Fotografía de Carlos Marqués

Ese buceador curioso que se acerca a la pared de roca, percibe que hay un bonito desplome, se pregunta si habrá algo (alguien) bajo su sombra, se retuerce para meter la cotilla cabeza  y…¡premio! Ahi está, escondido y con cara de susto, el pequeño Tres Colas.

El Anthias anthias o Tres Colas es un pez óseo de cuerpo ovalado que puede alcanzar los 24 cm, aunque lo más frecuente es ver ejemplares más pequeños de unos 18 cm.

Lo primero que nos llama la atención de él es, por supuesto, su fastuoso colorido: en un muno de azules y plateados el Tres Colas es de un original rojo rosado con líneas amarillas en la cabeza. El rojo se va apagando según baja hacia el vientre.

Lo segundo que nos llama la atención es, por supuesto, sus “tres colas”. ¿Tres? Claro que si:  la caudal y las dos aletas pectorales, tan grandes y distintivas como alas de pájaro. Algunos individuos tienen unas pectorales incluso más grandes de lo habitual: son los machos. Un ejemplo más de que, en la naturaleza, son los chicos los que se ponen guapos e intentan llamar la atención de las hembras.  Si además tenéis una linterna a mano, no perdáis la oportunidad de ponerle bajo el foco: sus “alas” despiden entonces un fulgor violeta de lo más exótico.

El tercer rasgo característico del Tres Colas es su “antenita”: la tercera espina de la aleta dorsal sobresale por encima de las demás como la antena de un coche de choques. También resulta curioso que en su aleta caudal, el borde inferior sea mucho mayor que el superior. ¡Este tío está lleno de curiosidades morfológicas!

El Tres Colas es muy tímido y asustadizo, por lo que prefiere las grietas, rocas y desplomes antes que el terreno abierto. Si quereis ver uno, ¡no dudéis en meter la cabeza por todos los rincones! Gustan de aguas profundas, a partir de los 20 metros, aunque nosotros hemos podido verlos también zascandileando por zonas superficiales.

Atención: El Tres Colas no es el único pececito rojo de nuestras costas, otro clásico muy parecido es el Reyezuelo (Apogon Imberbis), del que hablaremos en otra ocasión.

 

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