Paparazzi de la semana: Julio A. Martínez López

Julio A. Martínez López (44 años) es un auténtico veterano del Mediterráneo: lleva nada menos que 24 años (desde 1992) buceando con botella en las aguas de Cartagena, una zona excepcionalmente rica en vida e historia. Su formación, como no podía ser de otra manera, es de altura: arqueólogo subacuático por Universidad de Murcia, buceador profesional de pequeña y media profundidad, Master Diver SSI y Buceador 2 estrellas FEDAS.
En Cartagena no puedes pegarle una patada (o una aletada) a una piedra sin que te salga debajo una ruina tartesia, púnica, romana, árabe o medieval. Nuestro paparazzi de la semana, fascinado por los misterios del pasado, trabajó  en varias empresas de arqueología subacuática durante la década de los 90, así como en obras hidráulicas y de acuicultura, por lo que pocas personas conocen este litoral como él. ¿Las mayoresa alegrías? Las de la aequeología submarina, por supuesto. Existe una magia especial en las ruinas preservadas bajo el manto, protector y destructor, del Mediterráneo.
En los años que trabajó como arqueólogo subacuático (a finales de los años 90) los especialistas como Julio solían documentar su trabajo con la mítica cámara Nikonos V. Hoy en día su compañera de batalla es una Canon s120 en carcasa Isotta con dos flash sea&sea YS-D1, gran angular Inon y lente macro Subsee +10. ¡La tecnología avanza a pasos agigantados! Sin embargo, sus comienzos con al fotografía recreativa no fueron fáciles: antes sólo los privilegiados podían adquirir un equipo fotosub, por lo que Julio tuvo que conformarse con las cámaras de usar y tirar. Hoy en día son mucho más asqueibles y existe un buen mercado de segunda mano que nos facilita las cosas. También han cambiado los objetivos a fotografíar: antes su Nikonos disparaba sobre ruinas, restos de ánforas, viejos cargamentos fenicios, restos romanos… ahora su Canon s120 busca la vida: nudibranquios, medusas, langostas, gorgonias y anémonas, siempre bajo sus queridas aguas de Cartagena, Cabo de Palos y Cabo de Gata.
Para terminar, decir que para Julio el buceo ha sido y es una forma de vida que me le permitido conocer a gente fantástica en todo el mundo, entre ellas la pequeña familia del Club de Buceo Cota Cero. Con cada fotografía se lleva un trocito de mar y de recuerdo, éstos son algunos de ellos. ¡Que los disfruten, nudibranquios!