Sospechosos habituales: vida marina en la reserva de Cabo de Palos e Islas Hormigas

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Por la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas suelen pasearse una serie de animales a los que podríamos definir como «sospechosos habituales», ya que han hecho de esta cordillera submarina su territorio y su hogar. Para los buceadores que frecuentan la reserva son casi como de la familia: los puedes ver paseando por los laberintos de roca del faro, en grandes bancos sobre el azul, o rodeando con parsimonia los célebres Bajos (montañas submarinas) que componen este ecosistema fantástico.
Con la sana intención de hacerles una visita nos dirigimos hacia el centro de buceo Divers: un local en el cogollito del puerto de Cabo de Palos que tiene el privilegio de ubicarse un poco al margen del trajín de buzos y veraneantes que caracteriza la zona. ¡Y con razón hay trajín! La reserva de Islas Hormigas fue galardonada el año pasado con el título de mejor destino turístico de buceo de Europa, y ese es un canto de sirena muy difícil de resistir: quien ha probado estas aguas, repite. Las características paredes moradas del centro Divers son pues un oasis de calma en medio del ajetreo.
Hoy estamos de suerte: el mar amanece como una llanura azul y el polémico viento de Levante está totalmente adormilado… ¡a qué estamos esperando para ir a visitar a nuestros sospechosos habituales! «Ocean Nature», la zodiac de los chicos de Divers, enfila su proa hasta el Bajo de Piles I (¡uno de tantos maravillosos puntos de inmersión que podéis consultar aquí!), y comenzamos a descender por el cabo…
1. Meros: «¡Bienvenidos a la Reserva marina de Islas Hormigas y Cabo de Palos!» parecen decirnos los meros de esta región. Y es que a gordos, abundantes y curiosos no les gana nadie, con razón se han adjudicado el título de reyes de Palos y emblemas de la reserva. En esta tranquila mañana de septiembre las aguas están a reventar de ejemplares parsimoniosos que rondan el metro de longitud aunque a servidora, que es harto impresionable, le parecen benévolos monstruos jurásicos. Deslizándose entre las rocas o sobre el azul que rodea la montaña submarina, los meros son un espectáculo continuo: nadan a tu lado, aparecen en los lugares más inesperados y te miran con sus grandes ojos bulbosos hasta que el buceador se siente profundamente observado. Estáis en su reino.

2. Falsos abadejos: rara es la vez que acompañando a los grandes meros no aparecen, como el séquito de un cortejo real, los falsos abadejos. Su tamaño nada desdeñable y su tendencia aparecer junto a los meros suele sembrar algo de confusión en los iniciados, por lo que recomiendo que le echéis un ojos a éste artículo para poder diferenciarlos a golpe de vista. Un ejemplar juvenil de falso abadejo, con la curiosidad y las ganas de cachondeo características de la juventud, se encariña de nuestro compañero de buceo y le persigue cual perrito faldero en busca de atenciones: el animal orbita en círculos cerrados a su alrededor, se le mete entre las piernas, se frota contra su pecho y nada entre sus aletas durante unos cuantos minutos. ¡Jamás vi pez más cariñoso!. Sin embargo a Raul, nuestro guía y fotógrafo del club Divers, no le otorga sus favores: el pequeño se le planta frente al objetivo y le lanza un mordisquito a la cámara, *ñiá*, como un paparazzi celoso de su intimidad.

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3. Espetones: ¡Atención, autopista de espetones! Alineados unos detrás de otros como bólidos en una pista, los espetones desfilan alrededor de los bajos en busca de alimento. Este hidrodinámico animal también es conocido por el nombre de barracuda… pero tranquilos, que poco tiene que ver con el temible depredador que sale en las películas norteamericanas comiéndose a la rubia y al cachas de turno. El espetón o barracuda europea (Sphyraena sphyraena) es el primo pequeño de la gran barracuda de los mares cálidos (Sphyraena barracuda), y aunque comparten muchas similitudes, las diferencias son evidentes. Ambas especies tienen un cuerpo alargado con forma de torpedo, y una bocaza llena de dientes puntiagudos como esquirlas de cristal. Pero ahí acaban las similitudes: las barracudas de las pelis son animales de gran tamaño (pueden alcanzar los 2 metros de longitud), poseen cuerpos rotundos de cierta envergadura y suelen ser animales solitarios. El espetón medio es sin embargo más pequeño, muuucho más estrecho (tanto que si se gira de frente casi no le ves, como una hoja de papel vista desde el canto) y se mueve en grandes bancos entre dos aguas, a la espera de que pase por ahí algo con pinta comestible.

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4. Bogas: pero todo este despliegue de vida grande no sería posible sin la presencia de las pequeñas y frenéticas bogas. Este pez de reducidas dimensiones que se mueve en bancos descomunales es el responsable de tanto jaleo, ya que son un magnífico bufé libre para la cadena trófica de Cabo de Palos. Las bogas se mueven al unísono formando velos plateados, grandes bolas escamosas y todo tipo de figuras oníricas al compás de una coreografía defensiva que sólo ellas conocen. Al igual que Ýgramul el Múltiple, aquel fantástico personaje de «La Historia Interminable», el banco de bogas es una gran criatura formada por miríadas de pequeños individuos.

La imagen puede contener: agua

Las bogas normalmente vienen a Cabo de Palos a mediados de agosto, cuando ya están un poco «grandecitas» (para ser bogas, unos 3-4 cm) y se quedan a pasar el otoño hasta diciembre o enero. Tras su estela siempre merodea un cortejo de depredadores: dentones, jureles, lechas, espetones, bacoretas… Según Isabel Laguardia, miembro del equipo Divers, este año las bogas han decidido quedarse a criar en la reserva por lo que llevan viéndolas todo el año, y no sólo eso, sino que además han sido testigos de un acontecimiento inusual: el de ver bancos de alevines de boga recién nacidos, en palabras de la propia Isabel «pequeños como abejorros».
5. Nudibranquios: Y seguimos reduciendo el tamaño… hasta llegar a esas pequeñas gominolas oceánicas que son los nudibranquios. Cabo de Palos es una zona famosa por sus ocasionales pero potentes corrientes, y aunque eso sea algo problemático para los buceadores, no lo es en absoluto para los «nudis». Así que recomendamos que despeguéis un poco la vista de los meros (si podéis) y dediquéis parte de la inmersión a fijaros en la roca: ahí escondidos se encuentran el famoso felimare cantábrico con su chaleco azul a rayas amarillas, o la minúscula flabellina de despeinada cabellera, mientras las vaquitas suizas campan a sus anchas y los gordos «pastelitos de limón» hacen las delicias de los buzos coleccionistas.

6. Los Divers de Cabo de Palos: Y no podemos terminar nuestro artículo sin hacer mención especial a unos «pececitos» estupendos que también han hecho de las aguas de Cabo de Palos su hogar; nos referimos por supuesto al equipo de «Divers». Esta especie autóctona es de un alegre tono morado, gustan de las zonas tranquilas donde no haya barullo y les sigue un apetecible aroma a palomitas recién hechas. ¡Muchísimas gracias Isabel, Raúl Jose y María por el trato recibido! Desde El rincón del nudibranquio os deseamos muchas y felices inmersiones y por supuesto, tal y cómo decía Terminator….
¡Volveremos!
Cabo de Palos. Septiembre 2016

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