Ocean will be

When you reach the surface ... by SachaKalis
Fotografía de ELENA KALIS
En las tardes de verano es muy habitual vernos a mi hermana y a mi chapoteando en las aguas someras de Cabo de Palos, tranquilas y felices como foquitas satisfechas. A veces nos da por jugar a un juego de lo más estúpido: consiste en agarrarnos las rodillas con los brazos, hacernos una bola, cerrar los ojos y aguantar la respiración hasta que los pulmones digan basta. El silencio chispeante, la postura enroscada, la ingravidez y el suave ondular del pelo alrededor dan la sensación de que te has convertido en un pequeño feto flotando en líquido amniótico. Escrito así puede que suene raro, pero es una sensación de lo más tranquilizadora: a fin d cuentas, el mar es la cuna de la vida… algo debe haber quedado registrado en nuestro código genético, ¿no?
Bucear se parece mucho a atravesar el espejo de Alicia. Unos minutos sumergida, acompañada únicamente por el sonido suave de tu respiración, y el mundo de superficie se disuelve en forma de burbujitas de champán. El pulso de la sangre y el del mar tienden a acompasarse, a entrelazarse, y llega un momento en el que se hace difícil distinguir uno de otro. Tu mísero cuerpecillo ha pasado a formar parte de algo más grande. Algo inmenso, azul y acogedor. Esto es tan sencillo como cierto.
El océano es un lugar que provoca fascinación y respeto a partes iguales: profundos azules y negros insondables, siluetas borrosas apenas vislumbradas por el rabillo del ojo, monstruos de pesadilla y bellezas sobrenaturales, todas encerradas en esa gigantesca burbuja de silencio. Y es que ya lo dijo el Principito: cuando el misterio es demasiado grande, es imposible desobedecer. Hay que hundirse en él, y ya saldrá el sol por Antequera

Esta canción está dedicada a los apasionados del salitre. Pertenece a la banda sonora del documental francés «Océanos» de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud, la mayor y más cara producción documental hasta ahora producida.

THE OCEAN WILL BE
© 2010 gabriel yacoub | bruno coulais
Even though voices be quiet, slumbering in deep-sea trenches one can hear a rumbling thunder merging into the endless skies dancing for joy in a wind of splendour that will keep blowing for evermore
Crawling through waves, pebbles and seaweed, entwined amongst the sand
shades of the unknown with no equation, shells on the wasteland
from the floor of the ocean, fathoms of greatness, a place where no man can be
The truth of the ocean, the open space light out, wanderlust for evermore

Restless souls of sailors of days gone-by keep wandering in liquid peace
deep in the dark, ploughing the sea, reach out to eternity
and none of them will call the beasts other than by their own true name
The widow will wait for the sun to come out
the ocean will be for evermore

Ancient monsters, fairy fish will arise from the dawn of time
some of them threatened, some extinct, dissolved in mystery.
Shipwrecks and prayers, banners of old
storms and man for evermore
And many more will be spared to tell the endless tale of water and man
of giving and taking, teaching and learning, of hunters and of preys.
Dancing for joy in a wind of splendour that will be blowing for evermore
EL OCÉANO SERÁ
© 2010 gabriel yacoub | bruno coulais
A pesar de que las voces suenen quedas y somnolientas en la profundidad de las simas marinas,
aún puede percibirse el sordo bramido de un trueno fundiéndose con el cielo infinito,
bailando de pura alegría en el viento rutilante, que seguirá soplando por siempre jamás.
Arrastrándose entre las olas, los guijarros y las algas se entrelazan en la arena.
Sombras de lo desconocido, conchas en el páramo de los fondos oceánicos,
grandiosas profundidades, un lugar en el que el hombre nunca podrá estar.
Ésta es la verdad del océano:
espacio abierto, oscuridad, ansia de maravillas por siempre jamás.
Las almas errantes de los marineros de días pasados, todavía vagan en liquida paz,
abajo en lo más oscuro, surcando el mar a las puertas de la eternidad,
y ninguno de ellos llamará a las bestias  más que por sus propios y verdaderos nombres.
La viuda esperará a que salga el sol pero el océano será por siempre jamás.
Del amanecer de los tiempos se alzarán monstruos arcanos y peces fantasmales,
algunos amenazados, otros extintos y disueltos en el misterio.
Naufragios y oraciones, viejos estandartes, hombres y tormentas por siempre jamás.
Y muchos más serán indultados para que puedan narrar la eterna historia
del Hombre y el Agua, de dar y recibir,  de aprender y enseñar, de cazar y ser cazado,
bailando de pura alegría en el viento rutilante, que seguirá soplando por siempre jamás.

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